
En esta entrada hablaré de unas de las dificultades en el estudio con la cual me siento más identificado: La falta de control de la imaginación.
Con imaginación no me refiero precisamente a imaginarme una batalla épica entre dos ejercitos medievales, sino más bien con despistes en los cuales se me queda la mente en blanco, o me pongo a tararear una canción sin darme cuenta de que lo que debería estar haciendo es estudiar.
La solución más efectiva bajo mi punto de vista es la concentración, dejarnos de estupideces y centrarnos en lo que deberíamos hacer, pues ya habrá tiempo de imaginar.
También me gustaría dejar claro que no opino que la imaginación sea un problema, sino más bien considero un problema no poseer la capacidad de controlarla.

Totalmente de acuerdo en lo que dices de que lo malo no es la imaginación sino la incapacidad de controlarla. Añadiría que, como en todo buen deporte o afición, a la primera no se consigue... ya hay que entrenar, y esforzarse, y proponérselo de nuevo... Desde luego, lo importante será entonces no rendirse hasta conseguirlo. Y ahí interviene la constancia, la lucha personal...
ResponderEliminarPor cierto: ¡muy buena la foto como ejemplo del tema hablado!
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